Perderlo todo

Pierde a todos tus amigos

e insulta a todas las mujeres

y después machácate el nabo mientras te concentras en intentar hacer cualquier otra cosa como aprender nuevas recetas de cocina

o resolver sudokus indescifrables

o batir tu record de flexiones en un minuto

y así consigue que tu semen encuentre nuevas armas para fortalecer la eyaculación o bien quédate atascado para siempre.

Descubre que toda la vida hasta ahora has estado así, atascado, que nunca has llegado realmente a correrte. Entra ahí y líate a ostias. Cuando ya te hayas desembarazado de toda la basura humana de tu vida cuenta cuantas personas quedan a tu alrededor y siéntete afortunado si queda alguna. Atraviesa un temporal de confusión eterna malgastando los días haciendo gilipolleces como dejarte el dinero en apuestas deportivas, emborracharte y viajar por aburrimiento hacia ninguna parte, ir a lugares a los que nadie iría y hablar con los chiflados que te abordan por la calle, sabiendo que bien podrías ser su líder. Pero tranquilo, la confusión puede ser para siempre o puede no serlo.

Márchate lejos, viaja y conoce a decenas de personas, todas con esos rostros sin ninguna importancia, deseando lo mismo que tu deseabas antes, conduciendo su vida hacia un lugar insulso de la manera menos dolorosa posible.

Siente el dolor en tus tripas y comienza a tener cada vez más altercados con la policía y a rallar las calles con títulos de películas porno en grandes letras y asegúrate de estar delirando continuamente hasta que encuentres el lugar entre las montañas que nadie habita y allí deja crecer las malas hierbas, levántate temprano y canta canciones que inventes mientras la luna te observa y los árboles te protegen.

Planea algo gordo, muy gordo, una gigantesca explosión, es posible que nunca lo llegues a hacer, pero planealo de todos modos. Estudia para ello mapas y libros técnicos, la lluvia violenta te ayudará a concentrarte.

Invita la gente a esa morada entre los bosques y quédate con dos o tres que merezcan la pena y ofréceles un hogar y terreno firme y exprímelos de vez en cuando y ámalos con toda tu alma. Nunca pierdas esa capacidad, no seas como todos esos memos resentidos, amargados, imbéciles derrotados por la humanidad que se aíslan o se vuelven violentos o simpáticos o apáticos o pesimistas o pasivos o sabios o hiperactivos o licenciados porque los hombres y las mujeres les han rechazado con perseverancia,

aunque no obtengas más que el desprecio nunca pierdas la capacidad de enamorarte y temblar por las buenas personas, ellas harán lo mismo por ti.

Los imbéciles tienen miedo a necesitar, pero tu no tengas miedo a necesitar amor y a morir de tristeza si desaparece.

Descubre que el tiempo no existe a menudo, a menudo no hay ninguna diferencia entre pasado, presente y futuro en cantidad de dolor o esperanza, y esta es una de las mayores verdades que podrás encontrar.

Malgasta el tiempo o aprovéchalo. Puede que incluso hacer el imbécil tenga una lógica dentro de la perspectiva del crecimiento personal.

Si algún día te vas a salvar no puedes saberlo, pero puedes decidir,

puedes decidir hasta acabar contigo mismo y eso es un alivio que ayuda a continuar a los que nos levantamos tozudamente todos los días para seguir donde es casi imposible seguir.

Lo que posees acabará poseyéndote. Destrúyelo todo. Entonces descubre lo que no podrás destrozar jamás y quédate con ello.

 

                                                                                                                                                           Fragmento de Amor, relato de un libro por nacer.

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