Salud

No me gusta la gente que está feliz todo el tiempo, no me gusta pasarme la vida sonriendo, le quita poder a mi alegría, la vuelve superficial y sorda a lo que me rodea, me convierte en una persona sin criterio encantada de degustar platos de mierda que no distingue del caviar, me vuelve inhumano, incapaz de mostrar mi odio o mi tristeza.

No me gusta la gente que habla todo el tiempo, no me gusta emitir palabras y palabras, le quita peso a mi lenguaje, me vuelve banal, mata la comunicación verdadera y te evita mirarte en el crudo espejo del silencio.

No me gusta la gente que quiere a todo el mundo, no me gusta amar al primero o a la primera que se me cruza por delante, prostituye toda esta ternura y amor, que es lo más puro que tengo e insulta a las personas que me han entregado su cuerpo y su alma sin quedarse nada para ellos, los que me enseñaron sinceridad y que el amor es algo físico y que el mundo es la basura que es porque la gente no puede ser honesta consigo misma, no saben lo que necesitan, lo que tienen dentro, y por tanto no pueden ser honestos con los demás y el amor es el grado último de honestidad.

Me gusta caer mal, que me odien. Y que me odien porque no soy como ellos, porque hago las cosas de otro modo y su modo de hacerlo me parece falso y, antetodo, aburrido. Me aburre la gente que se cree libre, que se cree feliz. Eso demuestra que nunca lo fueron, evidencia la poca imaginación que tienen.

Os caigo mal pero cuando hablo os giráis todos y si aparezco no podéis obviar mi presencia. Porque soy una persona, no un autómata esclavo de mil inercias que ni siquiera le pertenecen.

Y claro que tengo complejos, claro que tengo traumas, penas y frustraciones. Claro que a veces he fracasado y que hay cosas que no soy capaz de hacer. ¿Vosotros no?

Me da mucha pena la gente que ve el arte como la esfera más elevada de la vida, la máxima aspiración y perfección del hombre. La vida está en la propia existencia y vuestros intentos de recrearla o de sacarla a la luz son la prueba de que está fuera de vuestro alcance. Por eso le dais tanta importancia y se la quitáis a cosas que de verdad la tienen. No es para tanto. El arte es una broma, un plagio barato, un espejismo, el eterno hogar de los minusválidos emocionales. Actuando escenas que nunca vivireis ni sentiréis, calcando emociones impensables en vuestra cotidianidad, escribiendo palabras que jamás pronunciareis, etc, etc… Viviendo de una mentira a otra, completamente desorientados por las sombras, borrachísimos de ignorancia.

Así que esta noche brindo por vosotros, por demostrarme una vez más lo jodidamente estúpidos que sois y por recordarme una vez más porqué el mundo es como es. Salud.

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